Pastor Belga Groenendael
(Berger Belge Groenendael - Belgische
Herdershonde Groenendael)
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Casi todos los autores y estudiosos de la raza coinciden en que el auténtico creador de la misma fue Nicole Rosé. Efectivamente, este gran aficionado belga fue el primer seleccionador que se preocupó, a nivel técnico, de la raza y, por lo tanto, desde el punto de vista de la cinofilia podemos considerarle como el padre del Groenendael. Nicole Rosé era
el propietario del castillo de Groenendael, situado a las afueras de Bruselas,
y de aquí procede el nombre de la raza, pese a que en un principio
se pensó en denominarla "Rosé" en homenaje a su
creador, pero finalmente se descartó este nombre porque el hecho
de llamar "Rosa" a los sólidos machos negros hubiese
sonado algo ridículo. |
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propiedad del señor Beernaert, quien los había adquirido recientemente de un pastor. De la camada de este cruce, Rosé seleccionó a un macho de pelo largo negro al que llamó Duc de Groenendael y fue con este ejemplar con el que nació prácticamente la raza al cruzarlo posteriormente con varias hembras. Este perro adquirió en Bruselas rápido prestigio y pasó a ser como el arquetipo de las demás razas belgas, pero para que una raza pase a ser considerada como nacional, en el más amplio sentido de la |
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palabra, es preciso que ocurra algo más que el mero hecho de gustar al gran publico, pues en tal caso sólo habría puesto de moda temporalmente, como ocurre muchas veces cuando el hombre pone su empeño en preocuparse unos beneficios económicos o, simplemente, un prestigio personal. De cualquier modo, los éxitos conseguidos durante el transcurso de la Primera Guerra Mundial le dieron una popularidad muy bien merecida, pues realizó una labor preciosa arriesgando su vida como mensajero en el frente, como auxiliar de la Cruz Roja y como perro guardián y policía en la vida civil. Sobre el carácter de aquellos animales de principio del siglo XX, podemos suponer que por falta de selección |
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difícilmente podrían tener el equilibrio psíquico que observamos en los ejemplares actuales. Queremos insistir en este punto, muy importante en la historia de la raza, pues si consideremos que allá por los años sesenta los ejemplares que teníamos ocasión de ver por Europa eran en general más difíciles de carácter que los actuales, aquella primitiva inestabilidad nerviosa hoy ha sido desterrada absolutamente hasta el punto que el pastor belga, para todos los efectos, está en la actualidad considerado como un perro pastor equilibrado, pero sin que haya perdido con ello su viveza de carácter, ese talante propio que lo mantiene siempre avispado ante cualquier situación y le hace reaccionar con gran rapidez de reflejos. |
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Realmente, hoy llegamos a valorar más una evolución que pone en juego el equilibrio, y por lo tanto las posibilidades de adiestrabilidad de una raza, que la belleza en si o la depuración de líneas que pueda haber conseguido. No queremos con ello ignorar en absoluto la evolución morfológica, ya que basta ver los campeones de la década de los cincuenta para que al compararlos con los actuales podamos estar satisfecho del producto, pero insistimos en que la verdadera evolución de un perro la tenemos en su carácter, sobre todo si tenemos en cuenta que a través de este factor es precisamente por donde se puede afianzar una raza. Prueba de ello lo tenemos en el hecho de que hoy el pastor belga es una raza de utilidad en todo el mundo. Hoy podemos ver, por ejemplo, a un invidente llevando como lazarillo a un pastor belga: una estampa que hubiera resultado insólita hace cincuenta años. Estos méritos no fueron desdeñados en un principio, pues, en 1898, los groenendaels fueron inscritos en una clase especial de la Exposición de Bruselas. Dos años después, en |
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1900, la Societé
Royal Saint-Hubert (La Sociedad Central Canina de Bélgica), acordó
inscribir en sus libros de orígenes a los perros seleccionados
por el señor Rosé. Así empezó a ocuparse de
esta raza la cinofilia oficial de su país de origen y la rapidez
con que fueron realizados los trámites, contribuyeron también
a la rápida difusión del pastor belga por toda Europa, pese
a la reticencia francesa y al éxito que por aquellos mismos años
estaba consiguiendo en Alemania su nueva raza de perros pastores.
La raza del pastor belga llegó a su cenit en 1959 con el reconocimiento oficial por parte del American Kennel Club. A partir de entonces, llegó al público más numeroso de la cinofilia mundial mediante un alto grado de difusión poco habitual en el continente europeo. Merecido triunfo de un perro cuya identidad, su sello, su verdadero carácter, inmutables ya, deben seguir recordando a la línea de sangre de la cual descienden todos los pastores belgas: la primitiva línea groenendael. |
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Collie
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